II Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo







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Tesis
Volumen I, Numero 1, Septiembre de 2008

Topofilia: Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Numero Especial Primer Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo


Ciclo Turístico en Mazatlán.
Fase de exploración- Involucramiento- Desarrollo (1970-1974). Estancamiento o crisis Sistémica (1992- 2004).

 

 

Arturo Santamaría Gómez*

Adriana María Barbosa Jasso**

Introducción

            En este trabajo se estudia el ciclo de vida de un destino de playa tradicional (Mazatlán), para ello, nos apoyamos en el análisis estadístico del crecimiento poblacional correlacionado con variables socioeconómicas. Seleccionamos el período   de 1970 al 2004, porque en esta etapa se observa con claridad el desarrollo de los destinos de playa tradicionales así como la creación de nuevas zonas turísticas integralmente planeadas.

Los motivos que nos impulsaron a analizar los ciclos de vida de los destinos turísticos, en base al modelo de Richard Bulter, son a) Ubicar la importancia que éste tiene para una buena planeación estratégica, b) Conocer en que etapa está el destino señalado, c) Profundizar en la historia estadística del destino turístico, d) Hacer la radiografía de la evolución de su oferta, así como de sus mercados, los competidores, la estructura y la temporalidad de la fluencia y gasto.

            El análisis de la curva del ciclo de vida del destino nos permitirá saber lo que ha ocurrido en el mismo a través de sus ciclos.

            En la era del turismo de masas de la sociedad postindustrial, que podemos ubicar de los años 70´s a la fecha, década en la que nace en México los destinos estratégicamente planeados, éstos tienen un crecimiento marcadamente más acelerado y por lo tanto de mayor  desgaste que los tradicionales, nacidos en una etapa anterior.

            Como parte de su proceso evolutivo, muchos destinos pasan de la fase de un crecimiento rápido a un crecimiento rápido a un crecimiento más lento que comúnmente se llama “madurez del destino turístico”, también conocida como la consolidación del destino turístico. En esta etapa de madurez la tasa de crecimiento poblacional es menor mientras que la afluencia turística aumenta y la oferta sobrepasa a la demanda. La madurez del destino turístico cuando tiende a una declinación real de números y del volumen de ventas de los turistas y también porque declina la calidad del medio ambiente, trayendo consigo la pérdida de atracción de muchas áreas turísticas (Butler, 1980, pp. 5-12).

Sin embargo, la madurez del destino turístico no se presenta en un punto fijo del desarrollo del mismo; las innovaciones y otros eventos que alimentan el continuo crecimiento de nuevos nichos de mercado dentro del destino turístico pueden demorarlo.

La transición a la madurez es casi siempre un período durante el cual suelen registrarse cambios fundamentales en el ambiente competitivo de los destinos turísticos, que requieren respuestas estratégicas complejas. A su vez que señala varios cambios de importancia en el ambiente competitivo del sector turístico.

Algunas de las probables tendencias del cambio son las siguientes:

La disminución del crecimiento generalmente es parte de una mayor competencia por la participación en el mercado.

Las empresas en el sector turístico cada vez venden más a clientes repetitivos y experimentados.

La competencia suele cambiar hacia un énfasis mayor en el costo y servicios, hacia nuevos nichos de mercado.

Surge el agudo problema de agregar capacidad y personal a la industria que conforma el sector turístico, así como el de innovarse.

Es difícil conseguir nuevos nichos de mercado y aplicaciones de los mismos.

Aumenta la competencia  nacional e internacional.

La utilidades del sector turístico por lo general disminuyen durante el período de transición, en ocasiones temporalmente y en forma permanente.

Crecimiento demográfico (inmigración más nacimientos….)

Aumenta el impacto negativo en el medio ambiente.

No hay un relevo o actualización entre las generaciones de líderes del sector turístico.

No hay una capacitación del capital humano acorde a los nuevos desafíos.

 

Asociado también a los ciclos de vida de un destino de playa, se encuentra el medio ambiente, tema de investigación que ha cobrado importancia en los últimos años, porque es imperativo resolver los problemas ecológicos no únicamente por legislación, sino a través de cambios profundos en las actitudes y en la mentalidad que acompañan estas normas o reglas tanto a nivel empresarial, como de la población local así como de una verdadera participación de la misma sobre el desarrollo sustentable del destinos. 
 

Siguiendo el modelo del ciclo de vida y aplicándolo a Mazatlán, se aprecia claramente que en los años 70's y 80' todavía se tenía una etapa de proporcionalidad  inicial directa entre las variables afluencia y población.

 

Gráfica no.1  

Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005,188)

                                                                               

 

            Y aunque para cada destino de playa en estudio cada uno de ellos tiene una relación de proporcionalidad diferente, en sus fases iniciales, ésta es directa y conforme aumenta la población, pero después entra en la fase en la que se compite por los mismos recursos va cambiando su relación, e invirtiéndose la proporcionalidad.

 

            Bien pudiéramos resaltar que hasta 1974, Mazatlán, estaba en pleno apogeo, con un rápido crecimiento en su afluencia turística, presentándose hacia esa  fecha su etapa de Desarrollo y Consolidación como Destino de Playa. Mazatlán se encontraba en sus años dorados, con una afluencia turística de 911 mil turistas en su gran mayoría extranjeros y una ocupación hotelera del 85%, cifra que a la fecha no ha podido recuperarse. En 1975, cambia esa proporción y la afluencia turística extranjera decae, para ser el turismo nacional el que predomina, aún en los últimos años del siglo XX y los primeros del nuevo siglo.

                                                      
Gráfica no.2                                                         


 

 

Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 9)

 

Cuadro no. 1

 AFLUENCIA TURÍSTICA EN MAZATLÁN

PERÍODO 1970-1975

 

 

 

Año

 

Llegadas

de turistas 

(Personas)

Variación

Afluencia

(%)

Nacionales

(Personas)

Variación

Afluencia

Nacionales

(%)

Extranjero

 

(Personas)

Variación

Afluencia

Extranjeros

 (%)

1970

395,786

-

        102,528

-

        293,258

-

1971

567,161

43.30%

        118,907

15.98%

        448,254

52.85%

1972

669,250

18.00%

        144,238

21.30%

        525,012

17.12%

1973

778,715

16.36%

        304,886

111.38%

        473,829

-9.75%

1974

911,077

17.00%

        306,800

0.63%

        604,277

27.53%

1975

467,700

-48.67%

        312,800

1.96%

154,900

-74.37%

Fuente: Secretaría de Turismo.

 

Cuadro no. 2

 

 

AÑO 

 

OFERTA HOTELERA EN MAZATLÁN

 

Número de

Cuartos

 

Variación

(%)

Ocupación

Hotelera

(%)

Variación

Absoluta

1967

1,300

-

65.00%

-

1970

1,430

10.0%

60.00%

-5.00%

1971

1,600

11.9%

58.00%

-2.00%

1972

1,885

17.8%

63.00%

5.00%

1973

2,236

18.6%

65.00%

2.00%

1974

3,263

45.9%

85.00%

20.00%

1975

3,902

19.6%

60.90%

-24.10%

Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 11)

 

Gráfica no.3

 Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 12)

 

Cuadro no. 3

PROCEDENCIA TURISMO EXTRANJERO

 (1970-1974) EN MAZATLÁN

PROCEDENCIA

% TURISTAS

GASTO EN PESOS

GASTO EN DÓLARES

Estados Unidos

91.0%

 $ 706.25

 $ 56.50

Canadá

7.1%

 $ 637.50

 $ 51.00

Europa

0.9%

 $ 472.50

 $ 37.80

Otras áreas

1.0%

 $ 470.50

 $ 37.60

Fuente: Delegación Federal de Turismo en el Estado.

 

 

 

            Con una procedencia de California con el mayor porcentaje de 40.1%; siguiéndole Arizona (10.1%); Colorado (7.0%); Missouri (6.1%), Texas (5.8%), Washington, D.C. (3.4%); Oregón (2.6%); New-Mexico (2.3%); New-York (2.1%); Illinois (1.5%); Ohio (1.1%); Minnessotta (0.9%); Otros Estados (7.0%).

 

Cuadro no. 4

PROCEDENCIA DEL TURISMO NACIONAL EN MAZATLÁN

 

Procedencia  

1974

Gasto Pesos

Gasto Dólares

Turistas

%

Distrito Federal

95261.4

31%

$ 300.00

$ 24.00

Jalisco

52002.6

17%

302.00

24.16

Otros

50714.04

17%

199.00

15.92

Sinaloa

50131.12

16%

147.00

11.76

Nuevo León

15524.08

5%

220.00

17.60

Sonora

14020.76

5%

125.00

10.00

Durango

11934.52

4%

286.00

22.88

Chihuahua

10738

4%

258.00

20.64

Nayarit

6473.48

2%

288.00

23.04

 

100%

 

 Total

306800

Promedio

$236.00

$18.88

Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 11)

.

 

Las estadísticas muestran la importancia del turismo extranjero en la época de oro de Mazatlán, que gastó en promedio $571.69 pesos ($45.73 dólares), mientras que el nacional era considerablemente menor, con un gasto diario promedio $236.00 ($18.88 dólares).

El gasto combinado promedio del turismo nacional y extranjero era de $403.85 pesos diarios ($39.3 dólares). En donde la distribución del gasto turístico estaba en 1974 con un 30.06% en el hospedaje y un 34.36% en alimentación, siguiendo en importancia compra de mercancías con un 12.15%, transportes locales un 10.76% y diversiones con un 12.67%.

Gran parte del éxito del sexenio 1970-1975 fue la intensa promoción de Mazatlán. En las décadas anteriores había sido eficaz pero menos intensa y poco especializada. En realidad, la industria turística en el principal puerto sinaloense se había desarrollado de manera espontánea; es decir, sin que hubiera empresarios y ejecutivos especialmente capacitados en materia turística. No se habían formado publicistas, gerentes, agentes de viajes, directores de relaciones públicas expresamente educados en escuelas, institutos o empresas netamente turísticas.

Tampoco los gobiernos municipales y estatales, hasta los setenta, le habían otorgado mayor importancia a la promoción del turismo, pero a pesar de ello tuvo un crecimiento notable.


Durante dos años, 1976-1977, Mazatlán experimentó un estancamiento de la industria turística, después del auge gozado entre 1970 y 1975. Esta crisis es coyuntural provocada por factores políticos y no estructurales; por lo que no se considera todavía como parte de la crisis sistémica del modelo del ciclo de vida.

Ya al empezar 1976, como una continuación del reflujo de 1975, era muy clara la menor presencia de turistas extranjeros y nacionales. Las cifras oficiales revelaban un decremento conjunto del 15% comparado con el mismo trimestre del año anterior. Sin embargo, la ausencia de extranjeros fue considerablemente mayor: 23% menor que en 1975, al grado de que la presencia de visitantes nacionales rebasó a la internacional.

Cuadro no. 5

 

AÑO 

 

OFERTA HOTELERA EN MAZATLÁN

Número de

Cuartos

 

Variación

(%)

Ocupación

Hotelera

(%)

Variación

Absoluta

1976

4,568

17.1%

57.20%

-3.70%

1977

4,662

2.1%

58.70%

1.50%

1978

4,810

3.2%

59.50%

0.80%

1979

4,944

2.8%

61.90%

2.40%

1980

5,238

5.9%

61.50%

-0.40%

1981

5,622

7.3%

57.30%

-4.20%

1982

6,124

8.9%

54.80%

-2.50%

1983

6,048

-1.2%

64.90%

10.10%

1984

6,180

2.2%

56.70%

-8.20%

1985

6,554

6.1%

54.40%

-2.30%

1986

6,677

1.9%

51.19%

-3.21%

1987

7,150

7.1%

54.34%

3.15%

1988

7,468

4.4%

56.50%

2.16%

1989

7,734

3.6%

53.79%

-2.71%

1990

7,935

2.6%

51.91%

-1.88%

1991

7,997

0.8%

49.80%

-2.11%[1]

Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 76)

 

En 1986, todavía se observa que había una proporcionalidad directa, pero ya Mazatlán se encontraba en plena crisis sistémica, los problemas de toda índole se agudizaban en la industria sin chimeneas. Al finalizar 198621, Mazatlán ya había sido rebasado por Cancún y Puerto Vallarta en número de cuartos, cuando escasos dos años antes el puerto sinaloense ocupara el segundo lugar después de Acapulco. En 1986, el destino guerrenese tenía 16,747 habitaciones, Cancún, 7,028, Puerto Vallarta, 6,804 y Mazatlán, 6,296.

En ocupación anual Cancún se elevaba a un sobresaliente 81.1%, Puerto Vallarta exhibía 56.8%, Acapulco, 50.0% y por último, de los cuatro más grandes, Mazatlán notificaba 49.8.

El número de turistas que recibió Mazatlán en 1986 fue de 749,500, Puerto Vallarta 623,900, Cancún, 869,300 y Acapulco, 1, 632,900.

 

            La estancia promedio de los turistas nacionales en Mazatlán fue de 2.5 días, en Puerto Vallarta de 3.3,  en Acapulco de 3.4 y en Cancún de 3.7. Los extranjeros promediaron 4.6 días en Mazatlán, 5.2 en Cancún, 5.4 en Acapulco y 5.7 en Puerto Vallarta.

 

Crisis sistémica de Mazatlán- cambio de proporcionalidad

Como se observa en el ciclo de vida de Mazatlán,  en 1992, empieza a presentarse la pérdida de proporcionalidad entre las variables, la correlación entre población y afluencia era ya mayor; disminución de la afluencia, con un incremento en su población, provocando los problemas económicos, ambientales y sociales, debido a que el número de turistas rebasa su relación con la población local afectando la capacidad sustentable de  los recursos naturales locales.

Crisis era la palabra más utilizada por los hombres de negocios de Mazatlán en 1992. Éste había sido el peor año para la industria turística desde 1987. En 1992 la SECTUR registró un total de 810,572 visitantes y cinco años antes 816,180. Lo anterior influyó en que ese año cerraran 250 comercios. En el fondo de las quiebras comerciales estaba la caída estrepitosa del conjunto de los principales renglones económicos de la ciudad: portuario, pesquero, industrial y turístico. Desconcertado, decía José Álvarez, ex Presidente de la Cámara de la Industria Restaurantera: “se están perdiendo las bases que Mazatlán tenía hace diez años, y no sabemos que es lo que está pasando”.

Lo que pasaba es que además del desfallecimiento del viejo modelo económico local, en el fondo estaban tanto un reacomodo estructural de la economía mexicana como una severa caída de la estadounidense. El desempleo había subido en Estados Unidos al 7.1%, el índice más alto desde 1986, y tal sacudida había afectado a la industria turística mexicana. En 1992 había dos proyectos que despertaban grandes esperanzas para relanzar a gran escala el turismo de altos ingresos. Uno era el Costa Dorada, en la Isla de la Piedra, paralizado desde 1990 pero proyectado, aunque con otro nombre, desde la década de los setenta; y el otro era el de la Marina, también imaginado varios años antes. Ambos se iniciaron pero quedaron truncados poco después.

 

Mark Hemmeter y Rafael Suárez del primer proyecto pensaban que Mazatlán estaba entrando a “un proceso de transformación de sus actividades productivas que permiten ver un crecimiento económico importante pero requiere de inversionistas mazatlecos que incursionen en nuevas actividades”. Era muy cierto que se requería de inversionistas locales que arriesgaran capitales pero no tenía nada que ver con la realidad la afirmación de que se vivía un proceso de transformación de sus actividades productivas. Este era un deseo de todos, pero no un hecho real.

Es en 1994-1995, cuando  se manifiesta la etapa de estancamiento o “Crisis Sistémica”, pero no se sostiene en dicho estadio, sino que empieza a reflejarse una declinación inmediata desde 1996 y hasta el 2004 no se había visto un repunte, aún cuando hubo un incremento en la afluencia en los años de 1999 al 2000, la brecha seguía siendo muy marcada. Esto no quiere decir que el destino turístico de Mazatlán, esté agotado, sino que se tienen que fijar diversas estrategias para su estabilización o crecimiento potencial, tal y como parece que se presentan a partir del 2005 a través de un repunte inmobiliario en condominios y casas habitaciones para turísticos y locales.

En 1994 ya era muy evidente, como le decía con precisión el Director de Estudios Estratégicos del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus-Mazatlán, David Rendón Velarde, que el desarrollo económico del estado, basado en las actividades primarias, había entrado a una crisis estructural. Una de las más claras expresiones de esa crisis estructural era la alta emigración de profesionistas sinaloenses a otros estados del país y a Estados Unidos. Muchos de ellos  emigraron desde los ochenta a Cabos San Lucas, puerto que además de convertirse en el primer competidor de Mazatlán por el mercado extranjero de altos ingresos de California, estaba absorbiendo la mano de obra experimentada de miles de porteños.

 

Declinación inmediata en Mazatlán

            A partir de este año todos los indicadores o componentes de la actividad turística del puerto revelaban una marcada declinación estructural, es decir, la curva descendente del crecimiento económico era pronunciada e irrecuperable aun diez años después.

Cuadro no. 6

 

AÑO 

 

OFERTA HOTELERA EN MAZATLÁN

 

Número de

Cuartos

 

Variación

(%)

Ocupación

Hotelera

(%)

Variación

Absoluta

1991

7,997

0.8%

49.80%

-2.11%

1992

7,831

-2.1%

47.50%

-2.30%

1993

7,892

0.8%

44.27%

-3.23%

1994

7,992

1.3%

44.99%

0.72%

1995

6,587

-17.6%

42.32%

-2.67%

1996

6,585

0.0%

46.53%

4.21%

1997

6,425

-2.4%

52.10%

5.57%

1998

6,522

1.5%

48.62%

-3.48%

1999

8,319

27.6%

47.53%

-1.09%

2000

7,948

-4.5%

45.55%

-1.98%

2001

7,315

-8.0%

41.47%

-4.08%

2002

6,869

-6.1%

38.37%

-3.10%

2003

6,713

-2.3%

37.64%

-0.73%

2004

6713

0.0%

37.86%

0.22%

                        Elaboración Adriana Barbosa Jasso. Fuente: (Santamaría 2005, 159)

 

 

En 1996. Juan Barraza Ponce, de la Asociación de Trailers Parks de Mazatlán, informaba que “año con año se recibían menos turistas carreteros. En diciembre de 1996 se recibió tan solo el 30% del turismo que normalmente se recibía en la temporada de invierno”.

En 1996 llegaron a Mazatlán 723,309 turistas nacionales y extranjeros, 21,000 más que el año anterior, pero 73,000 menos que 1997.

El panorama económico era tan adverso que empresas hoteleras locales empezaron a ser intervenidas por las instituciones bancarias porque habían perdido dos terceras partes de su capital social. Ante esa situación, las inversiones para el remozamiento de los hoteles y restaurantes, la publicidad y la promoción y otros rubros, inevitablemente se contraían. La derrama economía se deslizaba cuesta abajo porque el destino había dejado de ser atractivo para turistas de alto poder adquisitivo y se había convertido en un lugar de recreo para turistas de medianos y bajos ingresos. A juicio de Ignacio Zepeda, la propagación de los tiempos compartidos en la hotelería del puerto habían provocado una disminución del 35% de las visitas del mercado extranjero, lo cual era de una de las explicaciones de las cuitas mazatlecas.

El año de 1997 fue ligeramente mejor que 1996, aunque Mazatlán seguía estando en su etapa de declinación, sin un cambio en la proporcionalidad.

Llegaron 576,147 turistas nacionales y 220,612 extranjeros, sumando 796,759; mientras que el balance anterior fue de 723,309. El promedio de ocupación pasó del 54.2% al 59% y el número de cuartos de 6,504 a poco más de 7 mil. Al mejoramiento de las cifras de visitantes contribuyó que la Marina hubiese entrado en funciones y que dejase una derrama mensual superior a 138 mil dólares con el atraco de 131 embarcaciones. No obstante, se insistía que Mazatlán tenía grandes deficiencias de imagen, servicios y seguridad. Lo anterior se daba en una atmósfera de inseguridad nacional, lo cual había llevado a numerosos gobiernos extranjeros a boletinar al país por inseguro.

Los años de 1998 y 1997 exhibieron condiciones económicas muy severas. El país sufrió una drástica caída del precio del petróleo en el mercado internacional y se perdió 1% del PIB debido a la baja del precio del energético, pero se redujo la tasa de inflación y se mejoró la balanza comercial. Al finalizar el año la economía había logrado crecer 4.8%.

A pesar de que se observó una ligera mejoría en varios indicadores de la economía nacional, en Mazatlán aún  no se percibía la recuperación en la industria turística. Desde 1984 Mazatlán empezó a ver como se retiraban vuelos y líneas aéreas extranjeras y nacionales. Trece años después continuaban yéndose.

Algunas se ausentaban de manera temporal, pero otras lo hacían definitivamente. Una de las que se retiró por 10 años fue Delta, quien tenía una larga historia en el puerto. Antes como Western Airlines y después con su nuevo nombre Delta era la línea aérea estadounidense más importante en Sinaloa. El retiro de esta línea, anunciada el 28 de enero de 1997 y ejecutada el 31 de mayo, fue uno de los golpes más severos que hubiese sufrido la industria turística de Mazatlán en muchos años. Su argumento para abandonar la plaza, después de más de tres lustros, era de que la rentabilidad de la ruta era muy baja; otras ciudades proporcionaban cinco pasajeros por uno del puerto sinaloense.

Los nubarrones eran tan grises que el empresario Ernesto Coppel Kelly tenía una visión de Mazatlán en extremo pesimista: “Mazatlán está en decadencia y si las autoridades de los tres niveles, ni los empresarios toman acciones enérgicas, creativas, decisivas, para poner freno a la catástrofe que puede terminar con el destino en unos cuantos años más la tumba de Mazatlán como destino turístico se seguirá cavando”.

Al margen de los factores internacionales y nacionales, una variable que influyó en la pésima temporada fue la famélica inversión que se destinó a la promoción nacional para las vacaciones de verano. De 23 millones de pesos que había calculado Guillermo Zerecero, responsable de la estrategia de medios de la AH y ET, solamente se destinaron 3 que se obtuvieron de los ingresos del 2% del impuesto sobre hospedaje y de aportaciones de los hoteleros. El anuncio que se propagó en los medios y espectaculares de 25 ciudades del país fue el de “Este verano no te quedes con las ganas”, el cual no logró ser muy exitoso entre otras razones porque se recortó el período vacacional de verano, lo que llevó a Mazatlán a una ocupación de tan solo 40%, según estadísticas de la Coordinación de Turismo.

Frente a un panorama de larga oscuridad, el gobernador Juan S. Millán decía, a seis meses de iniciado su mandato y durante la visita del director de FONATUR, Alfredo del Mazo: “Ya no queremos que Sinaloa siga rezagándose en la competencia turística nacional e internacional, queremos reactivar este sector que resulta estratégico en el sur del estado. (En Mazatlán) vamos a modernizar la oferta para no depender de los servicios tradicionales de playa y para aprovechar nuevos nichos en el mercado turístico nacional”.

Al menos los dos primeros años del gobierno de Millán Lizárraga, en efecto, hubo un aumento considerable de turistas nacionales. De 534,897 en 1998 a 774,990 en 1999 y 800,458 en 2000. En los tres años siguientes de nueva cuenta se descendió de bruces. En el rubro del turismo extranjero el declive se manifestó a lo largo de todo su sexenio: 215,174 en 1998,  hasta llegar a 102,341 en 2003.

A lo largo de la década de los 90, con la excepción de 1999 y 2000, Mazatlán padeció la peor etapa de su crecimiento turístico y una de las peores en la historia económica posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su promedio de ocupación giró alrededor del 47.5% anual, cuando en 1974, el mejor de su historia, fue de 85%. En los primeros años de los 80, el promedio de ocupación fue superior al 60% y en la segunda mitad empezó a descender hasta llegar a promedios inferiores al 50%.

Después de 1985, los mejores ciclos de crecimiento ya nunca recuperaron el ritmo que tuvo en las dos décadas anteriores. Los años dorados de Mazatlán se fueron con los 70 y la primera mitad de los 80. En 1980, Mazatlán se había convertido en el tercer destino turístico de México, tan sólo después del Distrito Federal y Acapulco.

A partir de 1985, Mazatlán empezó a perder decenas de miles de turistas extranjeros y ver un lento crecimiento del turismo nacional. En 1983 se recibieron 272,000 visitantes del exterior y en 1985 se habían perdido casi los 74 mil, aunque se habían ganado 160 mil nacionales en el mismo periodo.

Las causas del debilitamiento turístico de Mazatlán son varias, pero entre las más evidentes estaba su envejecimiento natural, pues junto a Acapulco eran los dos destinos turísticos de playa más antiguos del país. Este agotamiento después de más de tres décadas de constante crecimiento turístico se aceleró frente a la aparición de nuevos sitios fuera y dentro del país. República Dominicana y Cuba por un lado, y por otro Cancún, Puerto Vallarta y Los Cabos, emergieron como los principales competidores regionales de Acapulco y Mazatlán. Ante esa nueva competencia Mazatlán no pudo renovarse a tiempo.

El convencimiento de que Mazatlán padecía una crisis turística prolongada y de que ésta había provocado modificaciones estructurales en la industria turística local, finalmente llevó a que, a inicios del nuevo siglo, fuera cuajando un nuevo liderazgo empresarial que empezara a revertir el estado crítico de cosas.

Es decir, a pesar de la intensa competencia de Los Cabos y Puerto Vallarta, en particular, y más en lo general del Caribe Mexicano y Acapulco, los nuevos dirigentes turísticos fueron revirtiendo la desunión que había prevalecido en el sector hotelero y que era, si no el principal, si uno de los factores más relevantes del rezago mazatleco.

La severa caída de turistas extranjeros a lo largo de más de dos décadas terminó por precipitarse después del 11 de septiembre de 2001, factor que dio el último empujón a la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Mazatlán, la que aglutina a los hoteles más grandes del puerto, a cobijarse en el turismo nacional y con ello a buscar la alianza con la Asociación Tres Islas que tradicionalmente dependía de los turistas mexicanos. Por primera vez en muchos años, los dos sectores hoteleros de Mazatlán coincidían en que la promoción hacia el mercado nacional era la tarea número uno; y a la vez el relevo generacional del sector hotelero, Carlos Berdegué, Gaspar Pruneda, Jaime Beltrán y José Ramón Manguart Sánchez, principalmente trajeron consigo nuevas conductas y propuestas de acción común.

Uno de los rasgos más positivos e interesantes de la que, podríamos decir es una nueva etapa del desarrollo turístico sinaloense, es que su oferta ya no se limita al sol y la playa ni al puerto; es decir, lo que se llama un destino turístico de playa, ahora está conformado por lo que ofrece la naturaleza del puerto sumado a sus atractivos culturales e históricos, más la propuesta del turismo rural en El Quelite, La Noria, y las visitas que ya había en Copala y Concordia.

Junto con ello, ha crecido exponencialmente el turismo de los cruceros que este año rompió sus promedios de visitas. Si se llegara a consolidar el proyecto de la Escalera Náutica, no tan solo Mazatlán sino Topolobampo, Teacapán y Altata le darían un enorme impulso a la economía estatal.

Es de sumo importante observar como el turismo, aunque todavía inicialmente, se está convirtiendo en una actividad económica que incorpora a poblaciones rurales, el mejor ejemplo de todos es El Quelite, y que empieza a extenderse no tan sólo al sur del estado, sino también hacia el centro, con Cosalá, y hacia el norte, con El Fuerte.

Las perspectivas del desarrollo turístico sinaloense pueden ser positivos hacia el futuro inmediato, pero para eso tiene que realizar un vigoroso esfuerzo por recuperar sustancialmente al turismo extranjero, ya que en los últimos años ha dependido en más del 80% del turismo nacional y dentro de éste más de un 20% sinaloense; es decir, el turismo que llega a Mazatlán es cada vez más regional y menos nacional e internacional como fue en las décadas de los 70 y 80.

Si el nuevo liderazgo turístico se consolida y basa sus decisiones en estudios sistemáticos, variados y serios, así como en una mayor consulta a sus agremiados y a otros sectores de la ciudadanía, el destino entrará a una nueva etapa de crecimiento. Si a lo anterior acompaña la apertura de nuevos mercados y/o nichos, y profundiza su innovación tecnológica el sur de Sinaloa se los agradecerá y el resto del estado seguirá aprendiendo de Mazatlán en materia turística.

En la década de los 70’ y 80’, la población total de Mazatlán  registró importantes aumentos demográficos, sobre la población urbana, producto en gran parte por un flujo de inmigración a la zona; la estructura ocupacional mostró cambios en detrimento de las actividades primarias, para posicionarse la actividad turística en el destino.

Cuadro no. 7

Crecimiento poblacional de Mazatlán y Sinaloa.

 

Año

 

Sinaloa

 

Cd. de Mazatlán

 

 Crecimiento Demográfico

Anual de Maz.

1910

 

21,219

 

1920

 

25,254

1.90%

1930

395,618

29,380

1.63%

1940

492,821

32,117

0.93%

1950

635,681

41,754

3.00%

1960

838,404

75,751

8.14%

1970

1’266,528

119,553

5.78%

1980

1’849,879

199,830

6.71%

1990

2’204,054

262,705

3.15%

1995

2’425,675

302,805

3.05%

2000

2’536,844

327,989

1.66%

Fuentes: SIC e INEGI, Censo General de Población y Vivienda, México, varios años. Mazatlán. Gobierno del Estado de Sinaloa, 1989. P 7. Población de las cabeceras Municipales, Consejo Estatal de Población de Sinaloa. INEGI. 2001.

 


Cuadro no. 8


POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA POR RAMAS DE ACTIVIDAD Y LOCALIDADES. 1970

MUNICIPIO DE MAZATLÁN

 

Población Total en Absoluto

% de Población Económica-

mente Activa

% en el Sector Agrope-cuario

% en el Sector Indus

trial

% en el Sector Servicios

Municipio

167,616

29.2

23.7

21.3

48.9

Cd. Mazatlán

119,553

29.5

10.5

23.1

60.1

El Walamo

1,534

28.1

72.3

7.0

14.2

Villa Unión

6,789

28.1

39.3

19.5

33.2

El Roble

3,893

27.5

54.3

23.4

14.7

Urías

3,583

25.1

20.2

39.5

37.3

Fco. I Madero

2,130

30.9

14.3

26.7

51.1

Mármol

1,334

26.5

9.3

71.1

17.6

El Quelite

1,319

27.6

64.6

7.4

13.5

La Noria

1,299

28.3

50.5

22.8

23.4

Siqueros

1,035

33.5

55.0

17.9

22.8

  Fuentes: SIC e INEGI, Censo General de Población y Vivienda, México, varios años. Mazatlán. Gobierno del Estado de Sinaloa, 1989. P 7. Población de las cabeceras Municipales, Consejo Estatal de Población de Sinaloa. INEGI. 2001.

 

El resto en 230 poblados más (2 de 700, 3 de 600, 4 de 500, 1 de 800 y 188 menores de 100 habitantes)[2].

Cuadro no. 9

Sinaloa. Participación porcentual en el PIB nacional 1983-1998

AÑO

ESTATAL

PRIMARIO

SECUNDARIO

TERCIARIO

1983

2.1

5.7

1.2

2.0

1985

2.3

6.5

1.3

2.3

1990

2.4

6.8

1.2

2.5

1994

1.9

5.5

2.0

2.7

1998

2.0

6.1

N.D.

N.D.

Fuente: Secretaría de Desarrollo Económico, Gobierno del Estado de Sinaloa

 

Mazatlán ha perdido competitividad en los últimos veinte años porque ha pasado del segundo puerto turístico tradicional del país al tercero o cuarto. Y si tomamos en cuenta los anteriores treinta años, de ser el segundo puerto turístico más importante de México, al crearse los planificados, fue relegado a un sexto u octavo lugar.

En 1977 cae la proporción del Distrito Federal a un 27%, Jalisco se sostiene en el 17% y Sinaloa se incrementa a un 19%.

En años subsecuentes, se ha perdido presencia del turismo del Distrito Federal y Jalisco, siendo el principal emisor el propio Estado de Sinaloa

 

Cuadro no. 10

PROCEDENCIA DEL TURISMO NACIONAL EN MAZATLÁN

 

1977

1999

2000

2002

2003

Procedencia

Turistas

%

Turistas

%

Turistas

%

Turistas

%

Turistas

%

Distrito Federal

101,734

27.0%

91,700

12.5%

96100

11.2%

75200

10.2%

81100

10.9%

Jalisco

62,352

16.6%

97900

13.3%

91000

10.6%

89100

12.0%

87600

11.8%

Otros

33,071

8.8%

108400

14.7%

144000

16.8%

114500

15.5%

111700

15.0%

Sinaloa

71,595

19.0%

154200

21.0%

213200

24.9%

192400

26.0%

193200

26.0%

Nuevo León

24,049

6.4%

38500

5.2%

32200

3.8%

18700

2.5%

27200

3.7%

Sonora

25,641

6.8%

27400

3.7%

38400

4.5%

40400

5.5%

34200

4.6%

Durango

17,983

4.8%

59400

8.1%

63300

7.4%

63000

8.5%

58700

7.9%

Chihuahua

13,720

3.6%

51700

7.0%

58300

6.8%

46000

6.2%

46000

6.2%

Nayarit

9,272

2.5%

19400

2.6%

19500

2.3%

19800

2.7%

17800

2.4%

Coahuila

11,730

3.1%

38000

5.2%

44500

5.2%

34300

4.6%

40200

5.4%

Baja California

-

-

15500

2.1%

21600

2.5%

21500

2.9%

18800

2.5%

Guanajuato

-

-

15300

2.1%

16800

2.0%

14600

2.0%

17300

2.3%

Baja California Sur

-

-

18200

2.5%

16300

1.9%

11000

1.5%

8500

1.1%

Zacatecas

5,175

1.4%

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL NACIONAL

 

376,322

 

735,600

 

855,200

 

740500

 

742300

 

            Investigación Propia. Fuente: Delegación Federal de Turismo en el Estado y Programa  de Desarrollo Turístico.

 

Cuadro no. 11


INDICADORES TURÍSTICOS DE MAZATLÁN MENSUAL

FEBRERO

 

2000

2001

2002

2003

2004

2005

 

 

 

 

 

 

 

Porcentaje de ocupación

55.85

57.28

49.99

39.21

45.67

63.59

   Porcentaje de ocupación nacionales

16.90

21.21

21.18

18.39

20.41

18.38

   Porcentaje de ocupación extranjeros

38.95

36.07

28.81

20.82

25.25

45.20

 

JULIO

Porcentaje de ocupación

58.09

58.50

61.70

56.75

69.92

ND

   Porcentaje de ocupación nacionales

52.36

53.81

57.08

53.04

66.12

ND

   Porcentaje de ocupación extranjeros

5.73

4.69

4.62

3.71

3.80

ND

 

PROMEDIO ANUAL

Porcentaje de ocupación

45.55%

41.47%

38.37%

37.64%

37.86%

ND

Variación Absoluta

-1.98%

-4.08%

-3.10%

-0.73%

0.22%

ND

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: SECTUR con base en información generada a través del Sistema Nacional de Información Turística (SNIT)- Sistemas de Información Turística Estatal (SITE).

 

 

            Es a partir de 2004 se inicia un nuevo ciclo de crecimiento turístico en Mazatlán, que muy seguramente se prolongará por lo menos en 2006. El pronóstico está basado en la reservación de habitaciones para los próximos dos meses del 2006, el anuncio de más inversiones en hotelería, el aumento de asientos aéreos internacionales, el arribo de más líneas de aviación y la estabilidad macroeconómica de la economía nacional.

La economía nacional en 2004 y 2005, tuvo un comportamiento ligeramente superior de los anteriores tres años y tal hecho se reflejó en la recuperación de la actividad turística doméstica. Por su cuenta, la economía estadounidense aunque no tuvo el mejor año de la administración de George Bush, si permitió un aumento de los turistas del vecino país a los principales destinos de playa de México. Es decir, tanto los factores endógenos como los exógenos le dieron respiración a la industria turística nacional.

Aunque Cancún y el conjunto de la Riviera Maya vieron disminuir drásticamente el número de visitantes debido a los graves daños que les inflingió el huracán “Wilma”, otros destinos de playa como Puerto Vallarta, Los Cabos, Acapulco y Mazatlán, fueron beneficiados indirectamente por el meteorito.

La recuperación turística del puerto sinaloense no se inició, sin embargo, en 2005, sino que empezó en febrero del año pasado cuando en el conjunto de los hoteles de la ciudad la ocupación pasó del 39% de 2003 al 46% en 2004 en el mismo mes, o del 63% al 73% de los hoteles que reciben más turismo extranjero, es decir, los agrupados en la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Mazatlán. Resulta pertinente aclarar que en Mazatlán hay dos asociaciones de hoteles. Una que agrupa a la mayoría de los establecidos en la Avenida del Mar y otra que agrega al grueso de los establecimientos en la zona dorada. La primera recibe menos turistas extranjeros que la segunda.

En julio de 2003, el mes durante el cual se recibe un mayor número de turistas nacionales, los hoteles de Mazatlán se ocuparon al 53% y en 2004 al 66%. Este año se confirmó que la mejor temporada para Mazatlán, al menos en términos de ocupación, es la veraniega con la visita mayoritaria de turistas mexicanos.

 

Conclusiones

 

           Mazatlán ha perdido competitividad en los últimos veinte años porque ha pasado  del segundo puerto turístico tradicional del país al cuarto. Y si tomamos en cuenta los anteriores treinta años, de ser Mazatlán el segundo puerto turístico más importante de México, al crearse los planificados, fue relegado a un sexto u octavo lugar.

            Como destino de playa, que actualmente se encuentra en la etapa de redefinición, tal y como lo define Buttler, enfrenta los restos de incorporarse a los nuevos esquemas de modernización en los que la calidad de los servicios turísticos es el elemento inicial más importante.

            Uno de los grandes retos para los destinos turísticos de playa en México en este muevo milenio, es su re-conversión y re-organización para participar de manera más asertiva en los escenarios que se viven y vislumbran en este paradigma de desarrollo social.

            El reto es muy grande, si partimos de la condición realista de la escasa información estratégica para la toma de dediciones, por el poco apoyo e impulso que se le ha dado a la investigación turística que de fundamento a las nuevas propuestas. Es precisamente la investigación la que puede dar un basamento firme y consistente a las alternativas, pero desafortunadamente no es ésta una característica  que nos distinga en México. La investigación científica en el ámbito del turismo es uno de los primeros grandes retos de la re-orientación de la actividad empresarial.

Acerca de los ciclos de vida de un destino turístico, es relativamente poco lo que se ha investigado, a menudo se le equipara con los ciclos de las empresas en general. Sin embargo no todas las características de los destinos y de las empresas así como sus condiciones son siempre semejantes. En realidad deben ser estudiadas de manera diferente, ya que implica un entorno diferente y una exploración a un mercado competitivo de igual manera diferente; es necesario, entonces, el análisis de cada destino de manera particular.

            La actividad turística representa hoy por hoy una fuente importante para la captación de divisas y la generación de empleos; sin embargo no se ve reflejado entre los habitantes con mayores carencias y con frecuencia en todos los destinos de playa estudiados se plasman las quejas sobre los daños ambientales en los desarrollos turísticos.

 

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Ficha bibliográfica:
SANTAMARÍA GÓMEZ, A. y BARBOSA JASSO, A. Ciclo turístico en Mazatlán. Fase de exploración – involucramiento – desarrollo (1970-1974). Estancamiento o crisis sistémica (1992-2004). Topofilia. Revista de Arquitectónica, Urbanismo y Ciencias Sociales. Hermosillo: Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora, 1 de septiembre de 2008, vol. I, núm. 1 <http://topofilia.net/santamaria.html>.


 

Nota: Para consultar las gráficas completas contenidas en éste artículo, descargar el documento anexo en formato PDF.


 



* Profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de  Sinaloa. Correo electrónico: santamar24@hotmail.com Tel. (669) 9812100,.

* * Profesora-investigadora de la Escuela de Turismo de Mazatlán, Universidad Autónoma de Sinaloa. Correo electrónico: adry_barbosa@hotmail.com.

[1] Estadísticas Básicas de la Actividad Turística, 1986, Secretaría de Turismo, pp.8-9.

[2] Dirección General de Estadística, S.I.C., México, 1975.


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