II Coloquio Internacional: Ciudades del Turismo







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Volumen I, Numero 1, Septiembre de 2008
Volumen I, Numero 2, Enero de 2009
Volumen I, Numero 3, Abril de 2009
Topofilia:
Revista de Arquitectura, Urbanismo y Ciencias Sociales
Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora
Volumen I, Número Cuatro, Abril de 2009


Turismo, arquitectura e identidad urbana. El caso de tres ciudades en la Península de Yucatán, México

 

Héctor Quiroz Rothe*

 
El contenido de esta ponencia es producto de una investigación coordinada por el autor, la cual se ocupa del origen y evolución de un conjunto de ciudades mexicanas que surgieron en el contexto de la modernidad; es decir, desde las iniciativas del urbanismo ilustrado del siglo XVIII hasta los grandes proyectos financiados por el estado interventor durante la segunda mitad del siglo XX. Para facilitar el análisis de un conjunto tan amplio de asentamientos humanos, se ha propuesto la siguiente clasificación:

  • Ciudades fronterizas
  • Ciudades petroleras y mineras
  • Colonias agroindustriales
  • Suburbios y centros industriales
  • Centros turísticos

En este documento nos concentraremos en la última categoría, la cual reúne un grupo de ciudades que surgieron o se transforaron profundamente a partir del desarrollo del turismo de masas durante la segunda mitad del siglo XX. Mediante la descripción de diversos casos ubicados en la península de Yucatán se pretenden identificar elementos comunes, así como rasgos compartidos con las otras categorías de urbanización reciente, desde tres enfoques: el formal (espacios construidos, arquitectura), el social (procesos demográficos, económicos) y el simbólico (memoria e imaginarios colectivos).

Los centros turísticos constituyen excelentes ejemplos de los procesos de urbanización reciente si consideramos al turismo de masas como un fenómeno característico del siglo XX. A principios del siglo XX, existían alrededor de las principales ciudades mexicanas balnearios y sitios de veraneo. A partir de la segunda mitad del siglo pasado la expansión del turismo de masas contribuyó a la transformación de aquellas regiones que ofrecían atractivos a este nuevo mercado en expansión. Ante esta perspectiva, a finales de los años cuarenta se ubican en México las primeras intervenciones estatales a gran escala dentro del sector turístico. Destaca el caso de Acapulco – antiguo puerto colonial fundado en el siglo XVI - como el primer centro turístico moderno del país. Posteriormente, en la década de los setenta, el gobierno adoptó un programa de impulso al turismo basado en la creación de polos de desarrollo ubicados en regiones marginadas. Para la realización de estos proyectos se creó el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) encargado de coordinar la concesión de créditos para el desarrollo y consolidación de la actividad turística, así como de construir y administrar la infraestructura de los centros integrales. Con base en estos antecedentes se reconocen dos modalidades de localidades turísticas:

  • Los centros turísticos planeados que forman parte de ambiciosos planes de desarrollo regional promovidos por el Estado. Tal es el caso de Cancún, Ixtapa-Zihuatanejo, Los Cabos, Loreto o Bahías de Huatulco.
  • Las localidades que se consolidaron como balnearios de forma espontánea en atención a la demanda regional, como en el caso de Puerto Vallarta, Puerto Peñasco, San Felipe B.C., Puerto Escondido o Playa del Carmen, etc.

Desde la perspectiva geográfica, la gran mayoría de estas ciudades se localiza sobre las franjas costeras, aunque existen excepciones muy interesantes como Valle de Bravo, Palenque o Creel.

Por último, cabe mencionar que los polos turísticos (y las ciudades fronterizas) presentan las tasas de crecimiento más elevadas dentro del país. En este sentido, los casos de estudio pueden considerarse excelentes ejemplos de la dinámica urbana actual que incluye la producción de una arquitectura asociada a la identidad mexicana contemporánea.

 Imagen e imaginarios de las ciudades turísticas.

El paisaje y la imagen de las ciudades es el resultado de un proceso de superposición de diferentes prácticas sociales, condiciones del sitio, concepciones del espacio urbano y procedimientos constructivos. En el caso de México, existe una clara diferencia entre la imagen de los espacios urbanos creados en las últimas décadas y los espacios históricos de origen colonial, catalogados como zonas de monumentos por las instituciones estatales.

La estructura de los espacios históricos se caracteriza por la existencia de una plaza central de trazo regular, delimitada por los edificios que representan la autoridad civil y religiosa; calles ortogonales con paramentos corridos de fachadas de arquitectura homogénea (por sus alturas y materiales) que contrastan con construcciones monumentales (sobre todo templos) cuyas torres y cúpulas dominan el perfil de la ciudad. Algunas localidades emblemáticas de esta tipología son San Miguel Allende, San Cristóbal de las Casas, Pátzcuaro, Taxco y Guanajuato. Todas ellas arraigadas en el imaginario colectivo como ciudades típicamente mexicanas.[1]

A partir de una serie de entrevistas realizadas a un grupo de profesionales del urbanismo[2] se pudo constatar que prevalece entre los expertos una opinión generalmente positiva sobre las ciudades que poseen zonas de monumentos históricos. Cabe destacar la insistencia en los espacios de origen colonial como base de la identidad de la ciudad mexicana. Al mismo tiempo se pudo confirmar el menosprecio que sufren los espacios urbanos de reciente creación, estableciendo una clara distinción entre una zona histórica cargada de valores históricos y estéticos y la periferia desordenada y anodina.

En este sentido, los centros turísticos planificados serían una excepción, ya que su imagen es el resultado de la combinación de los criterios del urbanismo moderno (zonificación, jerarquización de las vialidades y amplias áreas verdes) con referentes al paisaje, pero sobre todo a la cultura tradicional a través de la recuperación de elementos propios de la arquitectura vernácula. Es decir, a diferencia de otras ciudades modernas, como Ciudad Obregón (agroindustrial) o Lázaro Cárdenas (industrial), en los centros turísticos existe una voluntad generalizada de resaltar los elementos de la identidad local, principalmente el paisaje y la arquitectura.

La imagen de las ciudades turísticas planificadas se diseña para satisfacer las expectativas del turista que busca cierto exotismo que justifique el costo del desplazamiento y al mismo tiempo un nivel de confort asociado a las instalaciones propias de la arquitectura moderna. El exotismo deriva en la reproducción de formas y detalles constructivos propios de la arquitectura vernácula. Debido a que la imagen turística de las ciudades mexicanas difundida por los medios masivos de comunicación a nivel internacional corresponde en gran medida a la de las poblaciones coloniales del altiplano central (o bien a los sitios arqueológicos), entonces en los nuevos centros turísticos ubicados en las franjas costeras se ha difundido el uso de la teja de media caña, los muros encalados y la cantera labrada, adicionados de cubiertas de palma, aun cuando ninguno de los primeros materiales existía en las costas del Caribe o en la regiones del norte desértico, en el caso de la palma.

Un ejemplo emblemático de la materialización de la imagen turística difundida por los medios de comunicación es Puerto Vallarta, en donde un grupo de promotores locales decidió recrear la imagen de un “pueblito mexicano” para satisfacer las expectativas del turista norteamericano y competir al mismo tiempo con la modernidad que caracterizaba el paisaje de Acapulco en los años cincuenta.

En los centros de playa que surgen de manera más informal también se reproducen en el conjunto del paisaje urbano los elementos propios de un lugar de descanso que son transmitidos masivamente por los medios: sol, playa, palmeras, etc. Ante el arraigo de estos íconos del esparcimiento contemporáneo, las ciudades coloniales (alejadas de las costas) que también compiten por un fragmento del mercado se ven obligadas a complementar su oferta cultural, con festivales, vida nocturna e incluso acceso a deportes de aventuras en sus alrededores.

De esta manera, en el paisaje de los centros turísticos se encuentra un diálogo sui géneris de formas arquitectónicas contemporáneas, interpretaciones e reinterpretaciones de elementos de la arquitectura vernácula, adicionados de los recursos propios de la arquitectura popular autoproducida. Las características del espacio construido que resulta de este intercambio, constituyen la expresión tangible de una identidad urbana contemporánea, situada entre lo global y lo local.

 
Tres ciudades turísticas de la península de Yucatán.

A lo largo de los últimos cuarenta años, la península de Yucatán se ha convertido en una de las regiones turísticas más importantes de México. La formula compuesta por las majestuosas zonas arqueológicas mayas y las paradisíacas playas del Caribe, constituye la base del éxito de un sector turístico alimentado por más de dos millones de visitantes al año.

El desarrollo del turismo, principalmente en la en costa norte del estado de Quintana Roo a partir de los años setenta, significó una ruptura definitiva con el aislamiento secular y el retraso que caracterizaba a esta región, teniendo una repercusión económica y demográfica en toda la península.

Dentro de la serie de efectos sociales y económicos derivados del desarrollo turístico en la costa del Caribe nos interesa destacar la formación de nuevos centros de población como Cancún y Playa del Carmen. Como complemento de este análisis de considera el caso de Puerto Progreso que a diferencia de las ciudades mencionadas se distingue por ser un balneario frecuentado principalmente por los habitantes de Mérida. A continuación se ofrecen los antecedentes de estas localidades:

 
Puerto Progreso
.- Se ubica en el extremo norte de la península de Yucatán frente a la costa del Golfo de México. En el año 2005 registró una población de 50,000 habitantes. Fue fundado en 1870 como puerto de la ciudad de Mérida (la capital histórica regional), ubicada a 30 Km. Su consolidación fue el resultado de la expansión a nivel internacional del mercado de la fibra de henequén que se producía en las haciendas del norte de la península y que fue la base de la economía regional hasta las primeras décadas del siglo XX. Tras el declive de este sistema de producción, Progreso perdió gran parte de su dinamismo, aunque conservó su carácter de balneario para la población de la capital. Recientemente Puerto Progreso ha intentado recuperar su posición dentro de la estructura económica regional como puerto de salida para la producción de la industria maquiladora, así como puerto turístico para los cruceros que cubren las rutas del Caribe.

En términos cuantitativos el flujo de visitantes más importante proviene de la ciudad de Mérida y sus alrededores. Durante los meses de verano, la población flotante puede triplicar la población residente, llegando a superar las cien mil personas en un solo fin de semana.

Cancún.- es la cabecera del municipio de Juárez ubicado en el extremo noreste de la península de Yucatán. Cuenta con una población de 550,000 habitantes (2005). Fue el primer polo turístico totalmente planificado por el Estado mexicano con el apoyo financiero de la banca de desarrollo. Desde su fundación en 1974 fue un éxito económico, pero también una ciudad marcada por los contrastes definidos por el lujo de los grandes hoteles y la precariedad de los barrios populares que surgieron en medio de la selva. Hasta la fecha el área urbana se compone de dos zonas bien diferenciadas, por una parte la zona hotelera ubicada en la isla del mismo nombre y la ciudad propiamente dicha asentada en tierra firme.

Después de casi cuatro décadas de exitoso crecimiento, la zona hotelera de Cancún se encuentra saturada y el inventario inmobiliario está casi completo, la expansión de las actividades turísticas ha continuado a través de nuevos desarrollos localizados a lo largo de una franja costera de aproximadamente 200 Km. conocida como Corredor Turístico Cancún-Tulum o Rivera Maya.

Playa del Carmen.- Es la cabecera del municipio de Solidaridad y cuenta con una población de 100,000 (2005). El origen de esta localidad se remonta a los años treinta cuando varias familias de pescadores fundaron el ejido del mismo nombre. A mediados de los ochenta, bajo la influencia de Cancún, comenzaron a multiplicarse los pequeños hoteles y restaurantes rústicos, transformándose en un destino turístico alternativo a Cancún. En 1993 se convirtió por decreto en cabecera municipal, siendo el inicio de una etapa de crecimiento explosivo marcado por el surgimiento de varios asentamientos irregulares y la expansión de las actividades turísticas a lo largo de varios kilómetros de playa al margen de los planes de ordenamiento. Hoy en día este proceso de expansión está lejos de concluir.

 
Arquitectura e identidad

En los tres casos se trata de ciudades cuya traza e imagen urbana son el resultado de procesos de urbanización reciente. Cancún y Playa del Carmen son ciudades con memoria histórica muy breve, mientras que en Progreso se han identificado iniciativas para recuperar y conservar el patrimonio construido asociado a la memoria colectiva. En cualquier caso, independientemente de la calidad histórica o estética de la arquitectura existente, se pueden constatar acciones de apropiación de ciertos espacios públicos y construcciones que pueden traducirse como manifestaciones de la identidad colectiva. Dentro de este proceso se reconoce:

  • Una arquitectura institucional que suele ser un medio de expresión de la identidad mexicana o regional.
  • Una arquitectura popular, heredera de la tradición vernácula, que asimila materiales y elementos de origen industrial.
  • Una arquitectura turística, de carácter funcional pero que al mismo tiempo recupera elementos constructivos regionales en busca de originalidad.

Entre estas tres prácticas constructivas existe una retroalimentación permanente, en donde se confunden la cultura identitaria nacional o regional con las tendencias de la arquitectura académica internacional, las exigencias del turismo de masas y las necesidades particulares de la población en el ámbito doméstico.

Las formas constructivas son el resultado de los procesos sociales, culturales, económicos e históricos asociados al origen y evolución de una ciudad. A través del análisis de la tipología constructiva es posible detectar los elementos que definen la identidad arquitectónica de una ciudad, a partir de continuidades y rupturas en la evolución del tejido urbano. A continuación analizaremos solamente el caso de los subgéneros de la arquitectura para el turismo y la arquitectura popular.

La arquitectura para el turismo.- Comprende los edificios relacionados con la actividad turística. Las zonas hoteleras de Cancún y Playa del Carmen son el resultado de un boom en la industria de la construcción, marcado por la abundancia de recursos y le necesidad de cubrir las necesidades de un mercado en plena expansión. Dentro de este contexto se reconocen los estilos y tendencias que han marcado la arquitectura internacional en este periodo, desde los bloques funcionalistas de los años setenta hasta la arquitectura ecológica y minimalista.

La arquitectura para el turismo, dentro de una lógica comercial, busca satisfacer las expectativas de exotismo por parte del cliente, sin olvidar cubrir también los requerimientos de confort. La competencia internacional exige además originalidad en los edificios destinados al turista, de ahí el uso recurrente de elementos derivados de la arquitectura vernácula combinados con las últimas tendencias en la decoración de interiores, dando como resultado fastuosas escenografías urbanas.

En Cancún y Playa la voluntad de crear un ambiente original ha motivado a los diseñadores a utilizar todo tipo de referencias a la arquitectura local. Por una parte, la forma piramidal indisociable de la arquitectura maya, se encuentra en cubiertas o bajo la forma de terrazas escalonadas. Otros elementos como el arco falso, los dinteles labrados y la escultura monumental también han sido utilizados con profusión en hoteles y centros comerciales. También se han reinterpretado elementos propios de la vivienda maya tradicional. Es el caso de la palapa (estructura de madera con cubierta de palma) utilizada para techar los accesos monumentales de algunos hoteles, pero sobre todo comercios y restaurantes.

Dentro de la búsqueda de originalidad se deben mencionar también los intentos para adaptar la arquitectura mexicana del altiplano a un ámbito tropical. De esta manera se han diseñado construcciones con cubiertas de teja de media caña, portales con arcos de medio punto, cúpulas, balcones con herrería y ventanas con molduras de cantera en un área caracterizada por la ausencia de asentamientos de origen colonial. En el caso de Progreso se distingue la presencia de residencias secundarias con una tipología inspirada en la arquitectura vernácula de la costa de Yucatán y la ausencia de elementos de inspiración colonial.

Con relación a los materiales de construcción se puede afirmar que en la totalidad de las zonas analizadas predominan los componentes de producción industrial como el cemento, las estructuras de acero (en el caso de los grandes hoteles) y concreto armado, el bloc, el vidrio etc.; además de una amplia gama de acabados igualmente industriales como la cancelería de aluminio, los recubrimientos cerámicos, mármol, piedra, etc.

Con base en una serie de levantamientos destinados a identificar la distribución de los materiales de construcción tradicionales (por su procedencia o por su relación con la arquitectura vernácula) dentro de las áreas de reciente urbanización se observa que este tipo de materiales ha sido acaparado por la arquitectura turística, mientras que en la vivienda tradicional tiende a ser remplazado por otros componentes de origen industrial más económicos.[3] En este sentido, se puede considerar que la apropiación de estos materiales por la arquitectura turística constituye una forma de preservar ciertos valores de la arquitectura vernácula que en otras circunstancias estarían condenados a la desaparición.

Con relación a la vivienda turística residencial (destinada a los sectores económicos más altos) se percibe de forma deliberada la influencia de las modas que dominan el diseño arquitectónico. Por su proximidad, la referencia más común suelen ser las zonas residenciales de Miami. De esta manera se explica la presencia de detalles y elementos constructivos que recuerdan la arquitectura mediterránea, oriental, polinesia o simplemente la arquitectura mexicana contemporánea representada por la obra de Luis Barragán o Ricardo Legorreta.

Con base en un levantamiento dentro de fraccionamientos representativos de las zonas residenciales de cada una de las localidades analizadas se observa una notable variedad de tipologías que se pueden identificar en las fachadas. Con mayor nivel de detalle se reconocen algunos elementos más recurrentes en cada una de las tres localidades: el neomaya en Cancún, el mexicano contemporáneo en Playacar, mientras que Progreso es la única localidad en donde se encuentran residencias secundarias de aspecto antiguo (construidas antes de 1940).

En cuanto al uso de materiales de construcción tradicionales se observa un uso significativo de la palma en las cubiertas de las cocheras de Cancún; mientras que la madera (en detalles de carpintería) se encuentra principalmente en Progreso.

La arquitectura popular.- La evolución de la arquitectura mexicana a lo largo del siglo XX no puede comprenderse en toda su magnitud sin hacer mención de la urbanismo popular. Se considera que entre 40 y 60% de las zonas urbanizadas de México surgieron de manera informal, siguiendo procesos de autoconstrucción. Esta situación es igualmente válida en nuestros casos de estudio y nos permite apreciar la dimensión de este fenómeno. En las colonias populares, dependiendo su nivel de consolidación, se reconoce la convivencia de elementos provenientes de la arquitectura rural o vernácula trasferidos al ámbito urbano. Así en la periferia de las ciudades analizadas se encuentran palapas mayas, colindando con pies de casa con muros de bloc y cubierta de concreto.

Con base en una serie de levantamientos de fachadas dentro de varias colonias populares representativas de cada una de las localidades analizadas se observa con relación a la imagen, un predominio de la arquitectura de apariencia moderna dentro de un contexto popular, caracterizado por los espacios funcionales y el uso de materiales económicos. Con respecto a los materiales de construcción, en comparación con las zonas turísticas y residenciales, se reconoce un uso muy limitado de los materiales de origen vegetal en cubiertas, los cuales como ya se ha mencionado son característicos de la vivienda rural. El uso de la lámina en techos y la madera en muros se observó únicamente en Progreso.

Con base en este mismo levantamiento se concluye que la herrería, las celosías y balaustradas de cemento prefabricado, pueden ser considerados elementos distintivos de la arquitectura popular de la región Se identificaron al menos 16 tipos de celosías y cuatro tipos de balaustradas.[4] Estos componentes o acabados constituyen alternativas modernas a las necesidades de ventilación determinadas por el clima que en la versión de la vivienda tradicional son cubiertas por el uso de la palma y los muros de bajareque. Además la combinación y maleabilidad de estos elementos da lugar a una variedad infinita de soluciones compositivas que permiten expresar la identidad familiar a través de la arquitectura doméstica.

La herrería realizada por encargo incluye desde los enrejados más sencillos hasta complicados diseños geométricos o singulares creaciones al gusto del cliente. En el caso de la Región 91, la elevada proporción de herrería en ventanas y puertas se entiende como una respuesta a la inseguridad que priva en las colonias populares de Cancún.

 
A manera de conclusión: los lugares de identidad

El concepto de lugar de identidad es una propuesta que incluye espacios públicos y edificios que dentro de una ciudad son fácilmente reconocidos y valorados por los habitantes como símbolos de su ciudad o de un barrio. Al mismo tiempo son la representación material de la memoria colectiva.

A partir de observación y entrevistas en campo, realizadas en diferentes ciudades del país[5] se han podido establecer los siguientes criterios para la definición de los lugares de identidad: frecuentación, histórico, estético, ubicación, simbólico, personal. Por otra parte, se reconocen también escalas en los lugares de identidad de acuerdo a su relevancia nacional, regional, local (urbana) barrial y global (vinculados con los medios de comunicación, con la expansión de las cadenas comerciales internacionales y con el turismo de masas). La combinación de estos criterios nos permite valorar la significación que adquieren ciertos espacios en los procesos de conformación de las identidades colectivas dentro de una ciudad.

En el siguiente cuadro se resumen las características de los principales lugares de identidad de las ciudades analizadas.

 Características de los lugares de identidad de tres ciudades turísticas

 

CRITERIOS

ESCALAS

 

frecuentación

histórico

Estético

ubicación

Simbólico

Nacional

Regional

Local

Global

PROGRESO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Faro

 

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Muelle

 

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Malecón

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CANCUN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parque de palapas

 

 

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Parque el crucero

 

 

 

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Fuente del ceviche

 

 

 

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Mercado de la 28

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PLAYA DEL CARMEN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parque principal

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5a avenida

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La playa

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Como se puede observar, a pesar de ser resultado de procesos de urbanización muy reciente, en las ciudades turísticas existen lugares que se están convirtiendo en referentes de la identidad local, al margen o como complemento a los espacios reservados al turismo. Un faro, un parque o una playa, son sólo evidencias de la interrelación que existe entre la población y los lugares que habita, entre los discursos y la memoria colectiva.

 
 


 
Bibliografía

Careaga Viliesid, Lorena (comp). Quintana Roo, textos de su historia, México, Instituto Mora, 1990,  2 tomos, 392 p y 433 p.

 Chico Ponce de León, Pablo "Desarrollo histórico de la tipología de Progreso, Yucatán" en Cuadernos de arquitectura de Yucatán, n. 3, 1990, Mérida, UADY, p. 5-19.

 --- (coord.) Atlas de procesos territoriales de Yucatán. Mérida. UADY, 1999, p. (mapas, ilust.)

 Martí, Fernando. Cancún el paraíso inventado. Cancún, Asociación de cronistas de Quintana Roo, Cancún,  2000.

 Quiroz Héctor. “La formation de l’identité urbaine a travers l’image et le bâti au cours du XXe siècle. L’exemple de cinq villes mexicaines de la péninsule de Yucatan”. Tesis de doctorado. Institut des Hautes études de la Amérique latine, Universidad de París 3, 2004.

 Quiroz, Héctor. Ciudades mexicanas del siglo XX. México, UNAM, Fac. de Arquitectura, 2008.

 Tamayo, Sergio y K. Wildner (coords.). Identidades urbanas. México, UAM, 2005.

    


Ficha bibliográfica:

 
QUIROZ ROTHE, H. Turismo, arquitectura e identidad urbana. El caso de tres ciudades en la Península de Yucatán, México.
Topofilia. Revista de Arquitectónica, Urbanismo y Ciencias Sociales. Hermosillo: Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora, 1 de abril de 2009, vol. I, núm. 3.

<http://topofilia.net/coloquio09quiroz1.html>.



* Urbanista e historiador. Profesor de la licenciatura en urbanismo, Facultad de de Arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico: uweq@yahoo.com

[1] Durante la década de 1930, estas ciudades fueron pioneras en  la aplicación de leyes para la protección de los conjuntos urbanos históricos.

[2] El objetivo de esta entrevista era confirmar algunos supuestos sobre la importancia de los espacios tradicionales en la definición de un modelo de ciudad mexicano y al mismo tiempo identificar los criterios que utilizan este grupo privilegiado (por su conocimiento de la ciudad y su capacidad de influir en su conformación) para valorar la calidad de un espacio urbano.

[3] El uso de materiales de construcción de origen vegetal característico de las cubiertas mayas tradicionales sobresale en Playa de Carmen, en donde el 31.7% de las restaurantes, comercios y hoteles ubicados en la calle principal presenta cubiertas o detalles decorativos de palma o huano.

[4] Las figuras más frecuentes son: cisne, timón, ancla, pegaso, estrellas, delfín, flor de lis y margarita.

[5] Ver Quiroz Héctor. “La formation de l’identité urbaine a travers l’image et le bâti au cours du XXe siècle. L’exemple de cinq villes mexicaines de la péninsule de Yucatan”. Tesis de doctorado. Institut des Hautes étuses de la Amérique latine, Universidad de París 3, 2004. Los resultados expuestos en este trabajo se han corroborado posteriormente en otras localidades del país.





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